domingo, 28 de marzo de 2010

Capítulo 5: Una noche peculiar


La búsqueda del padre de tus hijos muchas veces implica miles de noches en las que no pasa absolutamente nada. Pero al menos, te ríes un rato, sobre todo al día siguiente.

Mi amigo Antonio había venido de visita, y como buenos anfitriones, debíamos enseñarle los rincones más curiosos de nuestra ciudad.

Vamos, que lo llevamos al gato. Si bien al principio la situación era la típica tarde de cañas con los amigos, las voll damms fueron convirtiendo la noche en punto surrealista con temas de conversación como "cuánto es lo máximo que aguanta un tío sin masturbarse"

Después de ahí todo se volvió caos y dextrucción. Que noooooo... Aunque digamos que la vena sociable de Antonio salió a relucir. Por arte de magia, de repente estaba hablando con unas tías que parecian bastante majas, y como es de esperar mis dos amiguitos tenían ya el miembro viril en su punto de ebullición. Muy a mi pesar, cambiamos nuestro itinerario y en principio los planes de la noche para ir con ellas,y yo ya estaba viendo que o me buscaba el pan o me iba a convertir en handelcandel.

No sé si seráis de mi misma opinion, pero quedarte mirando como tus amigos pillan es de las peores sensaciones que pueden acecharte en el planeta tierra. Tú, completamente desmoralizado por no haber conseguido pillar cacho, tienes que observar cómo tus amigos sí lo hacen (Creo que lo de la desmoralización puede ser un antecedente o causa de la situación en sí misma), aunque bueno, supongo que siempre sería peor despertarte una mañana al lado de Leonardo Dantés cantándote "tiene nombres mil, el miembro viril".

Pero todo cambió cuando mostraron sus cartas: Se dirigían a una disco gay.Sí, eran lesbianas. Ahora la noche si que empezaba a ponerse interesante.

En medio de mi nube de carcajadas mentales descubrí que pese a la cara de tontos inicial que tenían Antonio y Henry, seguían en su vano intento de ligar con ellas. Y lo más gracioso de todo es que una de las tías me tiraba los tejos a mí.

Recapitulemos: Mis amigos no son muy fanáticos que se diga de las discos gays (Supongo aunque no lo quieran reconocer será en parte porque no pueden ligar con tías y el hecho de que un tío se ponga a ligar con ellos les aterra, pero vamos, como a la mayoría de tíos heteros que conozco, si somos francos - Ahora las tías diréis "que razón tiene" y yo diré: Sisi, pero que no os lleven a un bar de lesbianas-
Aun así, querían dirigirse al Arena para ligar con unas lesbianas, que además me tiraban los tejos. ¿Soy la única que ve que algo falla? Bueno, al menos yo pasaría a tener interacción en el asunto, probablemente la única...

Fue al llegar a la calle Balmes cuando Antonio dijo: - Coño, esta calle es la del Monopoly!! y en ese preciso momento vio la primera banderita multicolor, que por fin asumieron más o menos la realidad y mis argumentos de regresar a nuestro primer plan empezaron por fin a hacer efecto. Y es que, por si no lo sabéis, amiguitos, me suelo salir siempre con la mía.

El resto, ya son meras anécdotas de la noche. Yo desaparecí, Antonio robó un cuadro que intentaba venderle a la gente por la calle, Henry se fue con unas tías y Antonio y yo nos fuimos. Henry apareció en el metro y al llegar a casa nos tiramos por el suelo en medio de la calle como si estuvieramos muertos, y un coche paró para ver si estábamos bien y... llegamos a casa.

Bueno, ninguno conocimos ni a la madre ni al padre de nuestros hijos, pero qué cojones, es una noche para recordar.

Ciau ciau amigos...

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