
Como buen soltero castizo y español, y por mucho que digan que las tías lo tenemos más fácil, siempre hay esa temporada de tu vida que pasas más hambre que el perro de un ciego. Existen varios motivos: Un rollo reciente, expectativas muy altas, el cambio de ambiente de una ciudad en la que pillabas más que Warren Beaty a una en la que los tíos buenos están más escondidos que las lagartijas en noviembre (o lo mismo son tus feromonas)... La cosa es que te ves irreverentemente conducido a la castidad más absoluta.
Hay personas que piensan que el hambre acaba haciéndose parte de tí y llega un momento que ni te acuerdas, pero yo soy de las que opina que de repente un día el monstruo sale a borbotones cuando menos te lo esperas y acabas con algo muy por debajo del listón "ni de coña". Y eso fue lo que me pasó a mí.
Habíamos quedado los compañeros de piso para tomar unas cañitas, y Harry propuso ir a un bar que había conocido en el que las cañas de Voll Damm eran a 1 euro. El bar en cuestión se llamaba "El Gato Negro". La oferta nos sedujo de tal manera que las cañas llovían una detrás de otra y se nos olvidó cenar, es decir, que Mr. Magoo veía más que nosotros. ¿Qué hacer? Seguirse mamando, obviamente, y esto provocó graves daños colaterales.
Para seguir con la historia debemos situarnos en el día siguiente, donde comienzan mis recuerdos, que se asemejan terriblemente a una película de terror: Aún borracha me desperté en un sitio extraño al lado de un chico que no conocía absolutamente de nada, y del que por supuesto no recordaba su nombre. Lo peor fue cuando le ví la cara y me di cuenta de que era un Troll asesino de cojones, que obviamente no tendría la misma percepción de la noche que yo. ¿Que digo yo, la gente por qué no es más cristiana y se apiada de las tías buenas como yo que vamos como piojos y nos deja encaminarnos en la recta senda de nuestro hogar? Pero bueno, qué vamos a esperar de una religión en la que pensar en guarradas está penado por la ley de Dios y aprovecharse de la gente no...
En ese momento, mi mente pensó rápido: "Ahora que aún sigues borracha, ¡¡Huye!! y métete en tu cama en la que ningún Troll Malvado pueda atacarte."
Pero claro, entre que ese piso era un laberinto, mis bártulos andaban más exparcidos que los restos de Titanic y que mi habilidad era de tetrapléjico en ciernes, el tío se despertó. Yo intentaba hacerme la dura mientras pensaba "Joder, qué coco maja, esto no es abrir la criba, esto es quitarla directamente", y me iba horrorizando aún más observando la hermosa decoración de la habitación de este hombre, llena de cuadros de manga y muñequitos de Naruto en su envoltorio original. Investigué un poco sobre su vida, a lo que el hombre debió pensar "Sí nena, cómo te molo" aunque realmente lo que yo quería era tener la mayor cantidad de datos para no volvérmelo a encontrar ni de coña en esta vida ni en la siguiente.
Me inventé una excusa cualquiera véase "tengo que bañar al gato" y eché patas de aquel lugar. No sabía donde estaba, pero lo que era seguro es que pronto llegaría a casa con mi mamá.
Aunque no lo creáis, aprendí mucho de esta experiencia. Ahora cuando miro voy borracha y un tío se me planta delante, más que venirme a la cabeza la gran noche, me viene la gran mañana.
En fin, si os habéis encontrado en una situación parecida o creéis podríais caer en las garras de uno de estos gamusinos sin piedad, aquí os dejo unos consejos para la rápida localización de un Troll aun con sangre en el alcohol:
Partiendo por el propio nombre de la fuente: A las 6 de la mañana es mejor comerse un bocata que un Troll:
Si te invita a una copa, es troll. L@s tí@s buen@s no pagamos por dormir acompañad@s!!
Si vas trompa y ves un troll.... ES QUE ES MUY TROLL!!
Si vas como un piojo y un tío se fija en tí, es un troll.
Si no ves más gente en el bar y se te acerca, los tios buenos están pillando. No te engañes, es un Troll.
Y es que como bien dijo Paco Rabal: "Yo no me he acostado con ninguna mujer fea, pero me he levantado con alguna que pa qué"
Espero que mi sabiduría os sirva en vuestra senda de soltería futura.
MM
