domingo, 23 de mayo de 2010

Capítulo 10: Tres son multitud


Esto de pillar cacho a veces es como un casino. O juegas a todo o te quedas sin nada...

El gato negro, nuestro antro por excelencia, siempre proporciona fantásticas oportunidades para conocer gente nueva, y si surge, pillar cacho. Era el cumpleaños de un amigo, que había traído al bar más gente que a la boda de Lola Flores, y necesitaba 3 o cuatro mesas seguidas, con lo que amablemente me ofrecí a hablar con unos chicos de al lado, que parecían medio follables, para que se cambiaran de sitio. Lo primero que me dijo el primero de los sujetos fue: -Halloween? A lo que yo pensé "Jodo, si te parezco un coco, hay otras maneras de decirlo" Pero no, resulta que era fanático de mi perfume, y se convirtió en la excusa perfecta para poner en práctica mi faceta "homo sociabilis".

Al final por dejarle sitio a mi amigo se acabaron yendo a la otra punta del bar, que yo dije: Mierda! Ya que los tenía a puntico de caramelo. Pero en una de mis visitas al baño, aproveché para hacer una "salida cultural" e ir a visitar disimuladamnte a mis nuevas "conquistas".

El término "salida cultural" o "putisalida" (no Karol?) es una táctica fetén de toda soltera para pillar cacho de emergencia, o para pillar cacho, simplemente. Consiste en ir a dar una vuelta sola por el bar. De este modo, te conviertes en objetivo fácil para todo tipo de machos ibéricos con ansia de pillar, que a lo mejor no lo habrían intentado en compañía de tus amigos/as. Y bueno, de vez en cuando alguno está decente y acabas poniendo broche de oro a la noche. Y si no pillas, también es un fantástico momento para pipear material de folladas futuras.

La cosa es que lo que era un paroncillo para mantener la cosa "al dente" se acabó convirtiendo en 3 horas seguidas de cerveceo continuado con mis recientes adquisiciones. En este periodo de tiempo, pude descubrir que mientras el primero de los chicos que me había hablado, aunque era muy majete, realmente me ponía menos que José Saramago, el segundo, que había pasado desapercibido para mí en un inicio, tenía altos índices de follabilidad en la escala juncalina aparte de ser un tío de lo más interesante. Vamos, que se me estaba cayendo la baba por capítulos.

Pero todos los bares cierran, y decidimos "continuar con la fiesta". La cosa fue que acabamos los tres solos y el cachondeo dejó paso a que cada uno mostrara sus cartas. Yo para esos momentos ya estaba con las hormonas mas revolucionadas que una clase de tercero de la ESO, y el sujetos de mis desidias parecía que o llevaba una pistola en el bolsillo o se alegraba de verme. Tenía la partida ganada, cuando de repente, se me acerca sujeto número 1 y me dice que nos montemos un trío.

PEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERDOOOON?

Creo que el No salió de mi boca más rápido que Carmen Lomana de un mercadillo. Que sí, que vale que un trío con dos tíos sea una oportunidad única, pero a mi el hecho de que para zamparme a tio sexy tuviera que comerme a otro que no me gustaba, no me congratulaba en absoluto. Que una no cultiva su criterio para faltarle al respeto a la menor ocasión, que luego además hay una reputación que mantener.

Pero bueno, que sujeto 1 no fuera a formar parte de la fiesta no quería decir que sujeto 2 y yo no pudieramos tener fiesta privada...

O eso pensaba yo... Porque cuando mostré mis ases de la manga y entré a matar de nuevo, volví otra vez a ser rechazada (ultimamente estoy que lo tiro). Resultó que estos dos amiguitos lo hacían todo juntos, hasta zamparse a las tías, por la pinta. Como resulta que yo debía de gustarle a muerte al otro, pues sujeto 2 como buen amigo no podía hacerle eso, aun teniendo una pingada que ni la del mayo de mi pueblo.

Bueno, esa fue la hipótesis final que saqué después de pensar que era gay, estaba enamorado de su amigo, o era gilipollas.

Así que me fui a casa, sin zampar y más caliente que el cenicero de un bingo, eso sí, con el número del tío en el bolsillo para mi futura damnificación por esa infame putada que me acababan de hacer.

¿A vosotros os ha llamado? Porque a mi tampoco.

En fin, qué dura es la vida, pero él se pierde los encantos de conocer más a fondo a María Magdalena.

Próximos y más interesantes capítulos en Magdalena TV.

sábado, 1 de mayo de 2010

Capítulo 9: Cuánto mejor si fueras sordomudo


Hay algo que tengo que reconocer: Mis amigas de Salas son unas auténticas cabronas. Pero a veces me encanta.

Era un año difícil, en fiestas de Santa Lucía, y yo me hallaba un tanto en necesidad de pillar cacho porque me veía cantando "el Cacao".

El Cacao, para los que no lo sepan, es una antológica tradición salense que se extiende entre los jóvenes de la localidad, que reza con la siguiente premisa: Existe un periodo estipulado en verano en la que todo joven en edad de merecer ha de pillar cacho. Este periodo se inicia con la festividad del Carmen el 16 de julio y acaba con la última verbena de Santa Lucía(el lunes después del tercer fin de semana de septiembre, a ojo virulo).
Si el sujeto en cuestión no logra su objetivo, será obligado a la humillación social de cantar el cacao:

-Cacaoooo, maravillaooo, otro verano que tampoco hemos pillaoooo...


Para este propósito, no es válido ni pillar cacho fuera de la comarca ni besarse con un amiguete para salvar, claro está. Así que, como os podéis imaginar, Santa Lucía se convierte en una jauría colectiva para intentar apurar en el último minuto, algunos con éxito, otros no tanto.

Y nada, como venía diciendo, estaba gastando ya el último cartucho. Y de repente, se me acerca un tío monísimo, en respuesta a mis plegarias. ¡Coño, navidades anticipadas! Yo ya estaba con la baba como el perro de Paulov, cuando de repente el tío empezó a cagarla profundamente (no, si ya decía yo que esto pintaba demasiado bien): Empezó a hablar.

¡Que tío más subnormal! Parecía que llevaba hasta meses entrenando para ser tan tonto. Pero bueno, como soy la reina de las causas perdidas, el tío la verdad estaba bueno, y el cacao me acechaba, le di un poco de coba. El tío, que no paraba de soltar perlas pero la táctica del buitre leonado la controlaba bastante, me acorraló contra una pared para seguirme dando la chapada mortal.

Yo ahí estaba aguantando mecha, mientras veía que mis amigas algo tramaban, totalmente descojonadas. Subían al baño, bajaban, se volvían a descojonar, volvían a subir...

A todo esto, al cabo de media hora, le solté ya la perla del año porque estaba básicamente hasta la seta: -Tío, sinceramente, con lo bueno que estás, cuanto mejor hubieras sido sordomudo. Sus ojos estaban empezando a salirse de sus órbitas, cuando de repente, algo nos salpicó, y descubrimos la fechoría: Mis amigas, viendo que el tío era más gilipoyas que el primero que matan en las pelis de terror, se habían dedicado a tirarle vasos de agua a la espalda. Y era curioso, porque el tronch llevaba puesta una chaqueta vaquera, y mis amigas flipando porque eso era más absorbente que el nuevo papel de colhogar. Las hijas de puta decían: Jodo, como chupa!Vamos a rellenar!!

El tío, entre la cocida y su plan de ataque, ni se había enterado. Hasta que ya se les fue un poco la mano. En ese preciso momento, el colegui se puso a hacer revisión de daños, y se quitó la vaquera, con lo que se descubrió el misterio: Debajo llevaba un polar que era el que se había chupado todo el agua. El jodido había engordado 3 kilos de repente. A estas alturas mis amigas ya estaban por el suelo despolladas perdidas y con la mandíbula desencajada.

El gañán se pilló un rebote de cojones, por no decir que tuvo que sisar ropa a no se quién porque estaba más mojado que un chino en un campo de arroz.

Así que no nos volvió a hablar en toda la noche. Qué pena...

En el fondo tengo que darle las gracias, porque pese a su soporífera chapada de concurso, todavía nos seguimos descojonando...

Próximos capítulos en Magdalena TV...