
Era una noche como otra cualquiera. Un jueves normal, fiesta en el bar... Pero eran las 12 y después de todo el curro que nos habíamos trajinado, la cosa pintaba fatal. Encima se puso a nevar... En abril? Qué hemos hecho para merecer esto?
En cuanto a mí, no estaba en la mejor de mis mejores épocas... Hacía bastante poco que había vivido una putada muy seria, y estaba en proceso de "adaptación al medio": La típica temporada en la que te apetece conocer a alguien, pero no tienes fuerza ni ganas, los tíos te pasan en su totalidad más desapercibidos que pulgas en la pierna de Chewbaca. Yo los veía, y me parecían los viejos de la tele que no se habían instalado la TDT cuando el apagón analógico. Así que entre poder y no querer, jodidos íbamos.
Llevaba mucho tiempo sin saber ya lo que era pillar, y bueno, ya llega un momento que ni sufres.
Pero si una cosa buena tienen estas noches es, que como no esperas nada, no tienes nada que perder.
Bueno, y por extraño que parezca, todo se fue animando. Y en medio de toda la tontería que nos traíamos camelando a los tíos para conseguir sacar dinero para el viaje de fin de carrera, hablando con todo lo que se presentaba, apareció ÉL de repente.
¿que habían pasado, 6 meses? Lo había vuelto a ver alguna vez, pero tampoco había sabido muy bien qué decirle, así que lo dejé correr. Nunca me ha gustado demasiado presentarme delante de un tío y soltarle la conferencia, porque entre otras cosas, ni soy el presidente del gobierno ni Angelina Jolie para llevar a cabo esos actos tan heroicos. Pero en ese instante, si que era o ahora, o nunca.
Ya que él iba con otro chico, llevas a cabo la típica táctica de: -Chabeli, acompáñame que vamos a hablar con esos tíos. Un dos a dos siempre es más práctico. Como todo el mundo piensa que va a ligar, todos contentos.
Y dado que aquellos dos chicos eran de lo más potable que había en el bar en ese momento, Chabeli tampoco puso pegas, a riesgo de que le tocara aguantar chapada por parte del otro sujeto, o entrar a formar parte de un espectáculo de sujetamiento de velas.
Existía presión, porque era una oportunidad única. Pero bueno, aquí puse en práctica uno de mis trucos para ligar: Imagina que es un gamusino. Es lo único que le hace a uno ser él mismo.
Y supongo que como a un chico le debe resultar muy extraño que una chica se le acerque y empiece a darle conversación, a menos que sea mongola o al borde del coma etílico... Parece que surtió efecto.
Y otra cosa no chavales, pero una chica que se ha pasado soltera el 100% de su vida otra cosa no sabrá, pero tontear... Puedo ir a la olimpiada nacional.
Y lo conseguí chavales, aún no se cómo pero conseguí ligarme a ese chico. Eso si, esperé a tenerlo más o menos seguro para confesarle mi pasado de toxicómana eventual.
El lío no duró mucho, no nos parecíamos en nada, y los dos acabamos buscando nuestros orígenes, pero bueno, supongo que fue una de estas pequeñas cosas que te dan un soplo de aire fresco. Y cuanto más bueno está el que te lo proporciona, pues más fresco.
Ya habría tiempo para encontrar a la persona perfecta... pero al menos mientras tanto, iba a divertirme...
Próximamente, más historias de cómo conocí a vuestro padre en Magdalena TV.

Hombre, hombre, podías haberle dado otro capitulito más al chico ese, aunque solo fuera por contar aventuras que no tenían desperdicio. Por mi parte esa noche salí corriendo, gracias, pero fue un placer vender entradas y ganar algo más de dinero :D
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