sábado, 25 de septiembre de 2010

Capítulo 16: Manda huevos


Hablando de chapistas, os contaré una hermosa historia que me sucedió con mi querido soldado de las SS en la fatídica noche del Gato Negro, que, para más Inri, también fue la gran noche del Capítulo 10 de Cómo conocí a vuestro padre.

Ciertamente mi querido fan no estaba sólo enfadado porque le hiciera menos caso que a los documentales de la 2. Más bien estaba cabreado porque en lugar de hacer acto de presencia en el cumpleaños de su amigo, me había dedicado a tomar cerveza con unos tiparracos a los que no conocía de nada.

¿Qué podía cabrearle más que eso? Mientras me soltaba su hermoso rollo de Amar en tiempos en Serbia, yo me dediqué a pedirle al camarero del Gato Negro un papel para apuntar el número de los tíos. ¿Qué podía cabrearle más que eso? Que el camarero me dijera que si le apuntaba mi número. Los ojos de mi querido amigo iban a salirse de sus órbitas.

- ¿Le vas a dar tu número? Me decía.
- ¡A ver, y yo que sé! ¿Y a tí que te importa?
- Y encima ahora te vas a ir con esos tíos. ¡Serás descarada! Dále tu numero al camarero, ¿A qué estás esperando?

A todo esto volvía el camarero y me decía: Qué, ¿Me lo has apuntado ya? Que pienso llamarte esta noche...

Después de esta patética exhibición de testosterona al más puro estilo Alfredo Landa yo ya estaba despollada perdida. - A mí me vas a decir lo que tengo que hacer que no me lo dice ni mi madre, MUAHAHAHHAHAHAH. Este ya estaba que echaba chispas y me agarró del brazo con tanta fuerza que a mí me entró más miedo que si hubiera visto a un Orco del Señor de los Anillos, así que me dije: Meeeeeeeeeeee las piro vampiro.

Y hasta aquí todo parecía normal (si es que a esta situación se le puede llamar normal).

Volví al Gato el martes siguiente, y como mis queridos compañeros de piso son lo peor (desde el cariño) me tiré media hora en la barra yo sola cual alcohólica (o Pelícano para los salenses) y en esto se me acercó el camarero y me dijo: - Eres una chica muy mala... ¿¿?? Te he escrito y no me has contestado...

Le seguí el rollo, pensaba que era de coña, porque yo no le había dado mi número. Pero al cabo de unos días las piezas encajaron: Mi querido fan Serbio, en un arranque de "amor" le había dado mi número de teléfono al camarero. Supongo que mal, porque yo no he recibido nada, pero de todas maneras, MANDA HUEVOS.

¿Por qué tienen que pasarme estas cosas a mí? Es que nunca voy a encontrar a un tío NORMAL?

Para el camarero del Gato Negro: No, no fui yo.
Para mi querido fan: Como me vuelvas a hacer algo parecido, psicópata, te la corto en cachitos.
Para los tíos del mundo: A este paso me dedico a vestir santos, que como dice el hermoso grupo del Facebook, más vale eso que desvestir gilipollas.

Ah, y a los que no conozcan la historia de mi querido amor Serbio, que se lean el capítulo anterior.

En fin, la vida es dura. No se pierdan el próximo capítulo en Magdalena TV.
MUAHAHAHAHAHAHHAHAHA

martes, 7 de septiembre de 2010

Capítulo 15: Y si quieres me atas a la pata de la mesa


Todos los solteros y solteras como yo en algún momento de nuestra vida hemos anhelado ser profundamente amados por otra persona. Pero cuando esa persona aparte de no gustarnos es chunga y nos chapa, este anhelo deja de molar para ser una plasta brutal.

Érase una noche en la que una amiga me engañó para presentarnos en un piso en Diagonal lejos de cualquier retorno viable a casa, diciendo que íbamos a hacer una fiesta cuando la fiesta se la iba a montar sólo ella. Y pasé de repente de estar en la cresta de la ola a atrapada en una cocina con un friki que estaba metido en chats a las 4 de la mañana de los que yo solo leía jkndslkfjnsakdfjn porque eran en Serbio.
Al ser mi indicnación de un nivel supremo, empecé a chapar a este sujeto que observaba atónito mis movimientos espasmódicos derramando la ginebra con el poco equilibrio que me quedaba, y pareció gustarle, ya que dejó abandonados sus mundos de orgasmo virtual para dedicarme toda su atención. Ese fue el primer encuentro.


El segundo se produjo un mes después, con la misma casa como escenario. Tras los míticos jijijaja de turno, de repente este sujeto con pinta de soldado de las SS cambió totalmente su cara para declararme de manera seria y oficial su amor incondicional y empezar a organizar nuestra vida futura. ¿Comor comor comorrr? ¡Pero si era la segunda vez que me veía! Que si quería conocer a mis padres, que si debíamos casarnos... Y que notaba que a mí me gustaba (a saco, no veas) Mi cara de acojonada no tenía límites, pero entre la tajada y el momento "Teresa de Calcuta me invade" y tras contarle el típico rollo de que éramos muy diferentes bla bla bla, como idiota acabé dándole mi número.

En qué hora, porque el mes siguiente fue un infiernaco de llamadas a las 5 de la mañana, mensajes de amor encadenados... Y yo con un nudo en el estómago, y no precisamente de enamoramiento. :X==============

Tras dos meses más de ejercer la táctica Bin Laden (me ha tragado la tierra) llegó el tercer reencuentro glorioso, esta vez en mi antro favorito, el Gato Negro. Estábamos en mi terreno, así que nada podría sucederme. Tras media noche huyendo de él la casualidad hizo que me lo cruzara de morros (eso, y que el Gato Negro no es tan grande) y por cortesía le pregunté que tal le iba. Cual fue mi sorpresa (o no) cuando él me contestó que estaba enfadadísmo conmigo por no haber contestado a sus llamadas.

Y aquí llego lo interesante: Comenzó a decirme que no entendía que él era perfecto para mí, porque podría protegerme (¿??¿?¿?) y que nos casaríamos y nos iríamos a vivir a Serbia y el trabajaría para que yo me quedara en casa. Y si quieres me atas a la pata de la mesa, no te jode. Tras esta afirmación de macho man, a mi ya se me acabó la paciencia y le mandé a la mierda, lo que le cabreó aún más y me agarró con fuerza del brazo, y me acojonó en sobremanera :S. Toda nuestra vida de casados pasó ante mis ojos en ese momento. Así que salí corriendo y ahí di por finalizada nuestra historia de amor.

De vez en cuando me sigue escribiendo para pedirme perdón y para preguntarme si le odio. Para mí simplemente, ha pasado a mejor vida.

Cualquier día de estos encuentro al padre de mis hijos. Mientras tanto, seguid atentos al canal.

MM