sábado, 24 de abril de 2010

Capítulo 7: El efecto inesperado de las vaciladas: 2ª parte


- ¡Vitxu segundo, te quiere todo el mundo!

El pobre chico, bastante cambiado desde el año anterior, todo había que decirlo, no tenía ni idea de lo que le estábamos contando, con la misma cara que Isabel Pantoja cuando le preguntan por su declaración de la renta, pero digamos que si dos tias que no son trolls vienen a hablarte tampoco vas a hacer ascos...

Resultó que era un chico bastante simpático y mono (no, si debajo de esas melenas había un diamante en bruto), es más, hasta aceptable para padre de mis hijos, el Jesús de Nazaret que María Magdalena estaba buscando para cofundar una familia en la biblia más apócrifa, con lo que con la ayuda de mi amiga Diana fuimos aplicando una amistad de cobertura disfrazada de plan maligno de conquista. Pero no todo iba a ser fácil, y de repente surgió el primer obstáculo: Tenía novia. Parecía que todo había acabado, :(, pero algo me decía que debía seguir luchando.

Así que en mi línea de mariconeo general, seguí haciendo mis salidas culturales de los jueves para buscarle y seguir cultivando nuestra hermosa amistad, no fuera a ser que por un casual se diera cuenta de que yo era la mujer de su vida. Ya sabéis que la tenacidad es una de las cosas que me caracterizan.


Y de repente, llegó el gran día: Recuerdo llegar, hablar con él como siempre, decirme que estaba libre y acto seguido nos estábamos liando. No recuerdo ni tan siquiera quien entró a matar, o quien tenía más ganas de entrar a matar, todo sea dicho.

Pero había una cosa que me quemaba mucho de este chico: Era incapaz de recordar nuestro primer encuentro fortuito, en el que yo le eché con cajas destempladas. Así que, como os podéis imaginar, le insté a que reflexionara sobre las cosas que hizo aquella noche.

- Que no te recuerdo tía. Sólo recuerdo que iba borrachísimo, y que no paraba de ligar con tías, iba de un lado para otro, que cuánto mejor estaría en casa, pero por algún motivo, no me iba. Hasta que de repente, se me acerca una tía pirada y me dice que es asexual y le gustaban los árboles! Pero qué tía más chunga!!Así que me dije:*****, ahora sí que sí es hora de que te vayas a casa.

El tío, vió cómo de repente mi cara se quedaba blanca, hasta que le contesté:
*****, yo era esa pirada.

La verdad es que no recordaba haberle dicho exactamente eso, pero sí que sé que era mi chorrada de la semana, y a menos q alguna puta de asilo me vaya plagiando, tuve que haber sido yo por cojones. Creo que a partir de ahí comenzó a mirarme de una manera distinta, ya no sé si porque pensara que me faltaran horas de útero o porque pensaba que estaba tocada del ala.

Os dejaré con la intriga de lo que pasó con aquel chico. Sólo os diré que la historia no se quedó en esa noche. Pero bueno, lo que importa, es que a día de hoy sigo soltera y buscando al padre de mis hijos.

Por otra parte, a ver si no que iba a tener que contarle a la gente. Y es que a veces pienso que soy como Álex Ubago, que el día que se enamore y sea feliz, se acabará su carrera musical.

Saludos, y seguid fieles a Magdalena TV.

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